Hostelería

Diseño de restaurantes

Un restaurante, un bar, un hotel, son lugares de reunión, de paso, de celebración y de asueto. A ellos se acude a reposar unas horas, a comer, beber y descansar bien.

Enfocamos la decoración de restaurantes y el diseño interior de hoteles siempre hacia el cliente que viene a nosotros con su proyecto futuro, al tipo de cocina que desarrolla, la idea que tiene del relax y al público al que él quiere llegar. No es lo mismo un restaurante con cocina de mercado que uno de alta cocina.

La reforma de restaurantes y la decoración de hoteles responde a un aspecto de nuestra profesión que se caracteriza por ser más exigente que cualquier otro en el primer paso a establecer, es decir, la fase de conceptualización.

Establecer el concepto significa encontrar la clave que regirá todo el desarrollo posterior, y consiste en una aproximación exhaustiva a, si se trata de un restaurante, la carta, al espacio de sala y de cocina, a todos los servicios necesarios para el confort de trabajadores y clientes.
En el caso de los hoteles y alojamientos, estarán en esta fase los servicios integrados en las estancias, la categoría a la que se aspira, y cada una de las consideraciones que conlleva el servicio al huésped.

Lugares con personalidad

Nuestros trabajos en diseño de bares, interiores de restaurantes y diseño interior de hoteles, pasan por plasmar el espíritu propio y el carácter de la gerencia, su manera de trabajar y aquello que ofrecen al comensal o huésped, sin caer en el fácil recurso de lo que llamamos decorado o plató, es decir, aquellos espacios pensados para colocar al cliente en una especie de parque temático y de cartón piedra.

Nuestro objetivo es encontrar el perfecto equilibrio entre continente y contenido, base de un interiorismo honesto, que acompañe y facilite, que sugiera antes que pretenda imponer, dejando el protagonismo a lo verdaderamente importante en un hotel o un restaurante:
la comida, el confort, la belleza, la relación humana y el descanso.

Minimalista o maximalista

Muchas veces se confunde minimalismo en los espacios de restauración con la elegancia o la sutileza. Son conceptos muy diferentes. No nos gustan los espacios vacíos, el blanco puro o lo excesivamente cuadriculado, aunque tampoco el abigarramiento y la explosión de texturas, estampados y materiales, el horror al espacio vacío.

Preferimos sin duda analizar aquellos elementos de diseño que son verdaderamente valiosos en cada proyecto, y diseñar un espacio agradable, relajante y acogedor, que no imponga estímulos vacíos de significado o excesivos, que no implique distracción, sino que realmente sea un espacio para el disfrute.

Respeto a lo valioso

Uno de nuestros principales intereses a la hora de diseñar cualquier espacio, y el del interior de restaurantes u hoteles no podía ser menor, es lograr transmitir el respeto al espacio donde se encuentra, al lugar donde está ubicado, a su historia y a su entorno natural, sea urbano, rural o costero.

Nos gusta que los espacios que intervenimos cuenten su pasado y respondan al lugar del que forman parte. Este ejercicio de indagación puede completarse incluso una vez comenzada la propia obra, durante la cual se pueden descubrir detalles constructivos valiosos o restos muy característicos de otras épocas. En ocasiones, las demoliciones dejan salir a la luz verdaderas maravillas sepultadas durante años o, en el caso de edificios históricos del centro de las ciudades, con siglos de antigüedad.

Por ello, este trabajo del diseño de interior de hoteles y de restaurantes es una tarea que sólo finaliza pasado el tiempo, cuando el espacio intervenido muestra su verdadero esplendor, y las piezas empiezan a encajar como en un puzzle.

Si en cualquier proyecto de interiorismo el resultado viene dado por la pronta reacción del cliente directo, en el caso de reformas de restaurantes y el diseño interior de hoteles, el acierto se verá algo más tarde, cuando los clientes finales, huéspedes, comensales, puedan disfrutar esas instalaciones y se sientan bien en ellas, aconsejen y hablen de su satisfacción a su entorno y les hagan partícipes de una creciente comunidad de clientes satisfechos y fieles.
Este factor humano es tan importante que de ello depende el buen futuro del estableciendo hostelero.
Como dice muy bien Óscar Tusquets, y es aplicable a cualquier proyecto sea o no hostelero, no se entienden las prisas en publicar y premiar los edificios y las obras casi antes de estrenarse. ¿Cómo envejecerán, cómo los interpretarán las personas?
La arquitectura, el interiorismo, no pueden juzgarse plenamente si nos atenemos sólo a las fotografías. Los espacios deben ser visitados, experimentados y vividos.

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